sábado, 20 de junio de 2020

El muro de piedra

Hay muchos muros de piedra en nuestro camino. En ocasiones nos parecen obstáculos insalvables, y a veces puede parecernos que es sencillo, que lo hemos superado antes, que parece fácil sortearlo... y chocamos...



Y no hablo de muros en sentido figurado. Hablo de esos obstáculos que no nos permiten seguir hasta la meta.

Quizás el mas conocido es el de la maratón, Nunca la he corrido, pero los que si lo han hecho hablan de ese desfallecimiento que, sin venir a cuento, aparece normalmente entre los kilómetros 30 a 35 de la carrera.


El motivo es fisiológico, el cuerpo cambia de sistema de extracción de energía y los músculos se fatigan...¿Como superarlo? ¿Como enfocar el problema? Es fácil rendirse... basta con dejar de correr... pero después de mas de 30 kilómetros y a falta de apenas 10...

En ajedrez también tenemos nuestro muro de piedra. Es una defensa que aplican las piezas negras, una formación de peones muy característica, sencilla y sólida.


Durante mucho tiempo me obcequé con machacar el muro rápidamente, con aplastarlo. Los resultados una y otra vez eran negativos para mi. ¿Como era posible que yo no pudiese superarlo? El plan era relativamente fácil, ya lo mostraron  con sus partidas en el pasado Carl Schlechter y otros maestros a principios de siglo XX...

Y se inicia una rueda negativa que se retroalimenta. Aparece el muro y entra la ansiedad. Trato de superarlo enérgicamente, fracaso, y se queda la frustración pendiente de ser solucionada... hasta el próximo muro...

No hace mucho, traté de cambiar mi enfoque. En vez de pensar en que estaba obligado a superarlo, traté de intentar hacerlo despacio. Poco a poco. Paso a paso... y mis resultados han ido mejorando.

Hay muchos muros en nuestro camino, y mas en estos tiempos de mascarillas y distancia personal. Pienso que hay que dar pasos, los muros hay que superarlos. La vida no para y pasa muy deprisa.

El corredor de maratón ajustará su ritmo para no parar y llegar a la meta.

En ajedrez trato de ir despacio frente a esa defensa para superarla.

No siempre se consigue, pero dando un paso tras otro, por lo menos estaremos en el camino. Como decían cantante y poeta:

"Caminante, son tus huellas el camino y nada más. Caminante, no hay camino, se hace camino al andar"







jueves, 19 de marzo de 2020

Abrazos

De niño coleccionaba "El libro gordo de Petete". Era una  mezcla de conocimientos generales de casi todo. Creo que leí en él la leyenda de un rey que, para momentos de desesperación, pidió que le escribieran en el interior de un anillo una frase que le ayudase. Cuando lo necesitó, acorralado en una batalla, leyó : "Esto también pasará"


En estos tiempos de virus que nos toca vivir, ayer se celebró la segunda ronda de la ¿única? competición deportiva que aun no se ha suspendido. El torneo candidatos de ajedrez. La foto ilustra como dos de los jugadores se dan el codo, en vez del tradicional apretón de manos inicial.

Hace mucho que aprendí a valorar el contacto humano. Por ejemplo, el apretón de manos. Nos da y nos dice mucho de las personas. Uno flojo puede indicar poco interés, desgana; uno demasiado fuerte agresividad... Se recomienda en el mundo comercial cierta firmeza y devolver la fuerza que recibimos para evitar lo que acabo de comentar... Hay uno que especialmente me gusta, que es una especie de mini abrazo...


Echo de menos los apretones de manos. Los abrazos. Soy afortunado porque estoy en esta cuarentena con mi mujer y mis hijos pequeños. Pienso en lo que dijo Fischer, el gran jugador de ajedrez, justo antes de morir en Islandia. Su última frase en el lecho de muerte fue, "que bueno es el calor humano". Hasta él, un ser solitario, se daba cuenta.

Recuerdo nochevieja de 2018. Estaba con mi familia y unos amigos en Londres. De vuelta al hotel, hasta en dos ocasiones, desconocidos se me acercaron y nos abrazamos deseándonos happy new year! dejándome una sensación de alegría y de armonía.



Abrazos gratis que dicen,,,

Ahora salimos todos los días a las 8 de la tarde a aplaudir a la terraza. Tengo un sensación muy parecida. Me da energía el oír los aplausos y gritos de ánimo de desconocidos. No es lo mismo... pero ayuda.

Pues eso, todo esto también pasará. Cuando empecemos a volver a vernos, os deseo abrazos.



miércoles, 18 de abril de 2018

No me acostumbro a estar sin ti...

Después de mucho tiempo, necesito compartirlo:

No me acostumbro a estar sin ti, papá.

Y no desde hace los 3 meses y 3 días que te fuiste no... desde que la enfermedad te quitó la cordura. Desde aquella mañana donde hablé contigo por última vez lúcido, y me preguntabas si tu casa era tu casa...

Desde que me dejaste de acompañar... en mi vida, donde lo necesitase, desde que me dejaste de llevar a jugar al ajedrez donde fuera, a mi primer club a los 14 años, la Cruz Cubierta, a los torneos, donde te lo pidiese... hasta que ya fui mayor me acompañabas, siempre me llevabas donde te pidiera...

Desde que dejamos de conversar...

Desde que me dejaste de reñir...

Desde que me dejaste de decir que no, aunque luego siempre (menos en una ocasión que fue mas responsabilidad mía que tuya) dabas tu brazo a torcer...

Desde que me dejaste de ayudar...

Desde que me dejaste de reconocer...

Desde que me dejaste de hacer reír...

Desde que me dejaste de comprender...

Desde que me diste los dos últimos besos...

Desde que ya no te he tocado...

Desde que dejaste de equivocarte...

Desde que dejaste de escribir... con tu letra tan bonita y tan inconfundible...

Desde que dejaste de tener miedo...

Desde que dejaste de sufrir...

Desde que dejaste de recordar...

Desde que dejaste de sentir deseos de revancha y me enseñaste que no se tenía que hacer mala sangre...

Desde que dejaste de tener celos de mi mama, tu mujer, esa que estuvo toda la vida orgullosa de ti...

Desde que dejaste de enseñarme... sobre todo a cambiar

Desde que me dejaste... el mundo es un poco mas feo. No me acostumbro a estar sin ti... papá...


Duele. Sufro. Sigo adelante. Pero no puedo evitar llorar de vez en cuando... Te quiero...


jueves, 31 de diciembre de 2015

Y lo sabes, pero necesitas que alguien te lo diga...

Llega el final de año, todos nos hacemos propósitos, queremos mejorar cosas de nosotros mismos, cambiar, empezaremos proyectos... pero sin testigos, la gran mayoría se quedarán en intentos...

Y es que, sabemos de cosas que deberíamos hacer, que serían buenas para nosotros, pero estamos estancados en nuestra comodidad, por miedo u obcecados... necesitamos que alguien nos lo diga...


Y no cualquier alguien. A veces tiene que ser alguien específicamente, y no valen los de nuestro entorno; otras veces solo necesitaríamos que "el" o "ella" me lo diga, que me empuje...


Y nos pasa a todos, le pasó incluso al mítico Fischer, que, ante el momento clave de su carrera (el match final frente a Spassky), necesitó de las palabras de Henrry Kisinguer y los dineros que aportó un maravilloso mecenas James Slater para acudir a Reykiavik y hacer historia...

Quien sabe que nos hemos perdido por la falta de las palabras adecuadas de la persona adecuada.


Solo desearos a todos que, quien tenga la llave de vuestras acciones, accione este año que entra la palanca de "tienes que ser mas feliz"...

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Buscando límites

En mi cabeza, de vez en cuando se repite una anécdota que leí (o tal vez imaginé).



En la antigua URSS, donde el ajedrez era una pasión nacional, hacían un experimento. A un señor, jugador de ajedrez de un nivel medio-bajo, le hipnotizaban y le hacían creer que era el campeón del mundo Mihail Tal...

Acto seguido, le sentaban a jugar al ajedrez frente al verdadero Mihail Tal, al cual no reconocía porque... ¡él era el verdadero Tal!

Jugaban varias partidas y, aunque siempre ganaba el verdadero campeón del mundo, las jugaba a un nivel muy superior a las expectativas, aunque al terminar cada partida se sentía muy triste.

Pasado esto, des-hipnotizaban al jugador y le pedían que jugara frente al campeón del mundo. En ese momento se inhibía, decía que no iba a estar a su nivel, y, tras acceder a jugar perdía rápidamente todas las partidas jugando muy mal, cohibido... sin creer en sus posibilidades.

¿Porqué nos ponemos límites?


Creo que nos pasa como al elefante que vemos en el circo, atado a una estaca de madera diminuta en comparación con su tamaño, de la que no intenta escaparse. Cuenta el cuento que es porque de pequeño lo ataron a una estaca similar, lo intentó una y otra vez, una y otra vez, hasta que un dia se rindió... y no lo volvió a intentar.

Aplaudo y admiro a todos aquellos que, pese a las limitaciones de nuestro cuerpo y de nuestra mente, tratan de buscar sus límites sin complejos, a cualquier edad, corriendo, cambiando, compitiendo, entrenando o de la manera que sea.

Si no lo intentas, si no crees, seguro que es imposible.

Hay que hacerlo.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Ocho vidas...

"La salud es un estado transitorio que no presagia nada bueno" (ppcc)

Esta frase, tan irónica como cierta, me recuerda a menudo lo efímero de las cosas. Cuando tienes esa salud que te permite vivir, te falta tiempo... la vida vuela... te faltan vidas para hacer todo lo que me gustaría hacer...

¿Por que no 8 vidas?

1) Una vida para amar: sin ladrones de tiempo, sin excusas, sin distancia; amar a mi mujer, a mis hijos, nietos, a mis padres. Afrontar y disfrutar el amor.



2) Una vida para estudiar... si si, hijos míos, por mucho que renegase mis tiempos de estudiante, quiero saber tantas cosas... conocer... dedicaría una vida entera a ser como esos profesores chiflados que investigan, buscan y aprenden...



3) Una vida para enseñar. Quizás mi vocación frustrada. Enseñar lo que pudiera haber aprendido en la anterior, hacer los conocimientos accesibles, disfrutar de los alumnos como lo he hecho en mis incursiones en la enseñanza...



4) Una vida para trabajar. De algo hay que vivir, y mi trabajo (un porcentaje elevado de la mía ahora mismo) no me disgusta.



5) Una vida para los amigos y la juerga... (sin comentarios)



6) Una vida para el deporte físico. Me gustan casi todos. Baloncesto, Tenis, Tenis de mesa, Voley, Padel... muchos de mis mejores días han sido practicándolos, ganase o perdiese...



7) Una vida inesperada... ¿por que no? siempre planificando, siempre planificando... ¿agente secreto? ¿marinero? ¿actor? ...



8) Y una vida para mi ajedrez. Se necesitaría mas, pero una vida entera y absoluta sería genial.



¿Cuantas vidas vivirías tu? ¿A que las dedicarías?

Feliz 2015


viernes, 8 de agosto de 2014

El día después...

Puede pasarnos: que ganemos o que perdamos; que logremos el objetivo o que no... ¿y que se hace después?


Bobby Fischer consiguió total y absolutamente su objetivo. Vencer a todos cuantos se pusieron delante de él, incluido al gran Boris Spassky. Era campeón del mundo. La revolución había llegado al ajedrez. Volvió a Estados Unidos triunfal, los niños y adultos del mundo ansiaban ser como él...

Todos pensaban que, a partir de ese momento, iniciaría su hegemonía y disfrutaríamos de nuestro héroe... todos menos él.

No que que pasaría por su cabeza el día después, pero ni ese, ni ningún otro día volvió a jugar (si exceptuamos el polémico encuentro que jugó en la antigua Yugoslavia 20 años después). Podríamos pensar (como hizo Michael Jordan, que al dejar el baloncesto la primera vez se dedicó al baseball) que se dedicaría a otras cosas, buscaría nuevas fuentes de inspiración... no. Nada.

Es, para mí, la peor reacción que conozco a victoria, al triunfo... ¿miedo?¿locura?


¿Y la mejor reacción al triunfo que conozco?


El mejor ejemplo que tengo de reacción ante el triunfo y la derrota viene de alguien al que seguimos disfrutando: Rafa Nadal. No se si será marketing, pero alguien que tras ganarlo todo sigue igual, se para a firmar autógrafos, pelea... y cuando pierde da un ejemplo de como reconstruirse uno y tratar de volver a triunfar.



Queda un cuarto caso, el de la peor reacción ante una derrota o fracaso... si exceptuamos las reacciones agresivas, lo peor que (creo) podemos hacer es lo que hizo Fischer, huir.


Yo he huido muchas veces ante el fracaso. Y, con la edad, me doy cuenta de que el ejemplo de Nadal es el correcto.

Reconstruirse uno y volver a intentar... lo que sea. Desde que volví al ajedrez he visto muchos conocidos que siguieron, aunque no triunfasen, en vez de huir como yo. Mi admiración por ellos y por todos aquellos que no se rindieron y que, pese a las muchas derrotas que arrastran, siguen luchando y disfrutando... de las cosas...

miércoles, 6 de agosto de 2014

64 cartas de amor

Llevo mucho tiempo pensando en que escribir en esta entrada de mi blog.



Para los amantes de ajedrez el número 64 es especial, es el número de casillas del tablero, y esta es la carta de amor número 64 que escribo a la vida y al ajedrez.

En cierto modo, sin darme cuenta, sigo el consejo de unos de mis gurus, Ramón Trecet, que a sus 70 años sigue con su maravilloso mantra de: "buscad la belleza, que es la única protesta que merece la pena"


Sin saberlo llevo toda la vida buscando la belleza. Muchas veces me he perdido, me he conformado con la comodidad y la mediocridad. Pero a veces he acertado; con mi mujer, con mis hijos, con los amigos, aprendiendo a valorar esos ratos únicos, bellos y especiales que hacen que la vida, en vez de ser una batalla entre el bien y el mal, sea realmente una batalla entre lo bello y lo mediocre.


El ajedrez me ha ayudado a que la parte de mi mente, la que que piensa, se mueva (es muy perezosa), y además de darme ratos maravillosos con la belleza del juego y sus secretos, hace que mi descubra esa belleza escondida. La belleza de la voz de mi hija ayer, de los besos de mis hijos, de la sonrisa de mi mujer, la de una combinación escondida...


Me he dado cuenta de que escribimos en diversos formatos cartas de amor, prestando atención a lo que de verdad queremos, dedicándole tiempo, ese tiempo del que no somos conscientes y se nos va de las manos. Podemos dedicarlo a lo cómodo y normalizado, o a buscar lo bello, y disfrutar de esos instantes que son, realmente, nuestra vida.

Cartas de amor... sin dirección...

sábado, 21 de diciembre de 2013

Micro alegrias

"(Un) tipo puede cambiar de todo. De cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios... Pero hay una cosa que no puede cambiar... No puede cambiar de pasión..."


Esta frase, de la película "El secreto de sus ojos", la pronuncia el actor Guillermo Francella, que da vida al personaje "Pablo Sandoval".

Francella es un alcohólico al que su jefe y amigo (Ricardo Darín) mas de una vez ha tenido que "rescatar" de su bar habitual. Ambos están en un punto muerto en la búsqueda de un asesino. De repente, tiene una chispa de inspiración y encuentra un sitio donde buscarlo. Donde está lo único que no puede cambiar. Donde está lo que le apasiona...


Si alguna vez desaparezco y no hay rastro de mi, pueden buscarme donde se juegue al ajedrez, y si es con amigos, amigas, chicas guapas y gente interesante, no lo duden. Allí estaré...

¿Cual es su pasión?
¿Porqué nos hacen tan felices y adictos a ellas?
¿Lo podemos cambiar todo menos eso, como dice Francella?

Me enorgullezco de tener varias pasiones. Me dan "micro alegrías", y esos pequeños instantes felices hacen que muchas noches me acueste con una sonrisa en la cara. Y hacen que cuando me despierto tenga ganas, pasión por vivir.

Llegan las fiestas navideñas. Momento de balances, de recapitular, de planificar el año 2014. Momento de alegría, y de tristeza en algunos casos.

Les deseo que busquen y disfruten de sus pasiones. Que aprovechen si tienen tiempo para cultivarlas. Para buscar y descubrir. Para tener, no ya la felicidad continua y artificial que nos venden en esta época, sino para que encuentren micro alegrías que les hagan reír, disfrutar y desear seguir vivos.



Gracias por leerme. Felices fiestas.

jueves, 19 de diciembre de 2013

El fracaso

"El primer principio es que no debes de engañarte a ti mismo, y tu eres la persona mas fácil de engañar" (Richard Feynman, ganador del premio nobel de física en 1965)


Fracasamos. Es normal. El fracaso es el primer paso para aprender. Si no fracasásemos, nunca trataríamos de mejorar, y, si somos listos, de no repetir errores. Pero duele tanto fracasar...


Duele tanto que muchas veces nos entra el miedo, el pánico, y, o huimos para evitar el dolor, o nos engañamos como avisaba Richard Feynman en su cita.

Los fracasos pueden ser totales o parciales, muy dolorosos o leves... Hay gente que no los acepta y se autoengaña toda su vida. Hay personas que siempre tienen escusas para los fracasos y las derrotas (ya lo decía mi admirado Tartakower: "nunca le he ganado a un rival que estuviera bien de salud"). 

Y lo principal para seguir adelante creo que es la aceptación. Aceptar la derrota, el fracaso. Curar la herida emocional (esto cuesta algo mas), el orgullo herido. Es fácil de decir y muy difícil de hacer, pero si se consigue uno se hace mas fuerte.


Viene a mi mente la película "Matrix": El agente Smith tiene agarrado del cuello a Neo (Keanu  Reeves). Es la primera vez que han luchado cuerpo a cuerpo y todo parece perdido. El tren se acerca, Neo está inmovilizado y escucha la inquietante frase de su rival...

"¿Oye eso Sr.Anderson? Es el sonido de lo inevitable..."

Solo una cosa es inevitable, la muerte. Lo demás, mas o menos difícil, mas o menos posible, está ahí, pendiente de que luchemos o no luchemos por ello. Pendiente de si lo queremos o no. Los fracasos son pasos en una dirección que, si es correcta o no, solo podemos descubrir nosotros. Si no fracasas no descubrirás nada.



En esa misma escena de la película, Keanu Reeves mira de frente al tren que se acerca, y sin dejar de forcejear, valora su derrota y, tras puntualizar: "Mi nombre es Neo", da un salto estratosférico, se libera y sale corriendo.

Si, aun no es el momento, así no ha sido posible... pero pronto lo será...


viernes, 13 de diciembre de 2013

Dire straits (Grandes apuros, situación desesperada...)

Muchos hispano parlantes conocemos a Mark Knopfler y su mítica banda Dire Straits. Lo que muchos no saben es que Dire Straits, en inglés, significa "grandes apuros o situación desesperada"...


El nombre lo sugirió un amigo del batería del grupo, en alusión a su penosa situación económica que atravesaban cuando intentaban empezar como banda de rock.

El 27 de julio de 1977 grabaron una maqueta de 5 canciones, tras sacar de donde no tenían las aproximadamente 120 libras esterlinas que costaba su producción. Esa maqueta incluía, entre otros éxitos, la mítica canción "Sultans of Swing".

Esa maqueta acabó en manos de un afamado crítico musical, que, tras quedar gratamente impresionado, la emitió el 30 de julio en un programa de radio de la BBC. Distintos ejecutivos musicales que lo escucharon comenzaron a buscar a los autores de aquella música. Cuenta uno de ellos que los escuchó por primera vez aquella noche mientras se duchaba y se quedó impactado...

El resto es historia...


Parece que el éxito viene solo, que los "grandes" siempre lo han sido. Pero nunca es fácil.

Mark Knopfler en 1973 se licenció en filología inglesa. Emigró a Londres y hasta 1977, según sus palabras, pasó épocas donde literalmente se moría de hambre. Tuvo que ejercer de lo suyo (profesor de lengua inglesa) para sobrevivir, pero ni un solo día dejó de luchar por ser seleccionado en audiciones a las que se presentaba, o tocar en clubs de mala muerte o lo que fuera que tuviera que ver con aquello en lo que quería convertirse.

Mark Knopfler creía el si mismo. No perdió la esperanza.


En el ajedrez, como en la vida, hay situaciones que parecen desesperadas, perdidas, imposibles. Muchas se pierden, pero hay otras muchas en las que, con fe, apretando los dientes, concentrado, sabiendo lo que queremos, se salvan.

Y es que ya lo decía el genial Tartakower: "Nadie ha ganado una partida de ajedrez abandonando"

¿Abandonamos o seguimos luchando?

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Tontocracia


"Me gusta el ajedrez porque en el ajedrez, al contrario de lo que sucede en la vida, ganan los buenos"

Esta maravillosa frase, que me descubrió Yago Gallach en su blog (Oxigenoalavida.wordpress.com), fue pronunciada en 2008 por un aficionado que acababa de perder una partida en el torneo internacional de Villarrobledo, frente a un puesto de libros.

Resume perfectamente las diferencias que hay entre lo que sucede dentro de un tablero de ajedrez y fuera.


Un ejemplo: Los dos protagonistas de la foto son ambos ex-campeones del mundo de ajedrez. Anatoly Karpov y Garry Kasparov. Dentro del tablero ambos han sido de los mejores de la historia. Conocen los entresijos del juego, como organizarse... MANDAN.


Fuera del tablero la lógica de los mejores ya no existe. Ejemplo: El de la izquierda en la foto es el presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), el señor Ilyumzhinov. Según sus propias declaraciones, tiene la teoría de que el ajedrez fue traído al planeta tierra por seres extraterrestres, no se muy bien con que fin... Preside la FIDE desde 1995, y no la suelta ni con agua caliente.

El de la derecha en la foto es Garry Kasparov. Hace pocas semanas ha "presentado" su candidatura a presidir la federación, pero, si no hay sorpresas, terminará pasando como en las anteriores elecciones "democráticas", en las que se presentó Anatoli Karpov, y perdió "democráticamente"contra el actual presidente.

¿Que lógica tiene esto?

A veces pienso que mas que en sistemas democráticos, nos organizamos en sistemas tontocráticos. Si no no me explico el porqué tenemos los dirigentes que tenemos, ni porqué el sentido común esta tan lejos de muchas decisiones, en teoría por el bien de todos. No mandan los que querríamos, ni son elegidos los mas adecuados. No los conocemos ni nos dejan.

Las democracias se manipulan claramente para que, con ayuda de todos los medios a su alcance, ganen, no los mejores, como en el ajedrez, sino los peores en muchos casos.

Las buenas organizaciones (que las hay) si que promocionan el saber, si que valoran los logros y los avances personales. Hasta que logremos erradicar las Tontocracias y arreglemos el mundo, busquemos, como en el ajedrez, organizarnos y vivir con los mejores. Suerte.


jueves, 14 de noviembre de 2013

El mejor y el peor momento

En nuestra vida influye evidentemente la suerte, pero nosotros influimos también, con nuestro trabajo, nuestras decisiones y la dirección que tomamos en muchos momentos. Un personaje como Eric Cantona, que no deja indiferente, y que desde luego ha tomado muchas decisiones, maravillosas y polémicas, me sirve de ejemplo.


Si algo le sobra a Eric es carácter. Abandonó el fútbol en 1991 por orgullo, tras un incidente en un partido de fútbol de la liga francesa, a la edad de 25 años. Afortunadamente hizo caso a los que le aconsejaban irse a Inglaterra y meses después debutó en el fútbol inglés, donde llegó a ser uno de los jugadores mas admirados hasta su retirada, en 1997, cosa que hizo antes de que su carrera comenzara a declinar.


Le apodan "el rey", y se hizo famoso por sus golazos, algunos de ellos memorables; pero también por su mal carácter, que le llevo al penoso incidente de dar una patada a un espectador en pleno partido de fútbol (el cual le estaba gritando insultos racistas), por lo que le castigaron 9 meses sin jugar.


Tras su retirada del fútbol, se ha dedicado al cine, a ser entrenador, y también a agitar las redes sociales, como cuando en 2010 hizo un llamamiento para que todos los franceses sacaran el dinero de los bancos, por los recortes y la perdida de derechos de los ciudadanos.

Y fue en una película, "Buscando a Eric", donde encontré una perla, una reflexión sobre los mejores y los peores momentos de uno mismo.


El protagonista, Eric Bishop (a la derecha en el cartel) un cartero de Manchester rodeado de múltiples problemas, recibe vistas como alucinaciones de su ídolo, Eric Cantona (que hace de él mismo).

En una de esas alucinaciones, el protagonista le pregunta a Eric Cantona cual fue su mejor momento en un campo de fútbol. ¿Acaso aquel gol de volea? ¿O aquel golazo que sorprendió a todo el estadio?... Cantona responde negativamente. No, no fue un gol. Fue un pase a un compañero. Un pase sorprendente, genial, que le dejó en una posición perfecta para conseguir batir la meta contraria.


¿Y que habría pasado si tu compañero falla? Le pregunta el protagonista. La respuesta de Cantoná es rotunda: hay que confiar. Confiar.

Y a renglón seguido le pregunta también por su peor momento. La suspensión de 9 meses sin poder jugar por la patada al aficionado. Cantona también se sincera y habla de que, en los peores momentos tienes que centrarte en una meta. Buscó una meta (¡aprender a tocar la trompeta!) y se dedicó a ella...



Todos pasamos momentos que, quizás no valoramos, pero que luego apreciamos como los mejores, o los peores que hemos pasado. En ajedrez un ejemplo famoso fue el de Alekhine, que preso del alcoholismo perdió el titulo mundial frente a Euwe, y que 2 años después consiguió recuperarlo, logrando así su meta.


Yo mismo llevo 2 semanas terribles donde cada momento podía convertirse en el mejor o en el peor momento de todos. La sonrisa, una meta, confiar y disfrutar de la compañía de buena gente ha hecho, y hace,  todo mucho mas llevadero.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Breaking Bad: Esclavos de nuestros actos

Este domingo será (si no pasa nada) un día feliz y doloroso al mismo tiempo. Termina una de las series mas impresionantes que he visto en mi vida: Breaking Bad


Para mi los elementos que hacen que una serie o película sea buena son: Que sea interesante (que no me aburra), que me sorprenda, que sea dinámica (no significa que tenga mucha acción, sino que mueva algo dentro de mi), y que sea creíble. Breaking Bad lo cumple.

Nadie mejor que un jugador de ajedrez sabe que somos esclavos de nuestros actos. Cada jugada que se hace en el tablero, esa que elegimos entre miles y miles de opciones, condiciona el resto de la partida. Cada elección que hacemos forma nuestro futuro, y no se puede dar marcha atrás, puedes intentar rectificar, rehacerte, pero pocas veces es posible. A veces todo se complica, por una decisión inicial, inocente, casi lógica... como en esta maravilla de serie que el domingo toca a su fin...


Porque Breaking Bad es eso. Un pedazo de historia, que parece absurda a veces, dramática en otras ocasiones, con momentos lentos, capítulos algo aburridos, y otros memorables. Con una sucesión de decisiones, de actos de los protagonistas que, con el estímulo de la suerte, y de la desgracia, lleva siempre a un final que tiene una virtud. No te deja indiferente.

Sus autores juegan además con escenas de los capítulos finales intercaladas en la historia, en casi todas las temporadas vemos sucesos futuros que interpretamos y que, al final, siempre sorprenden.

Viendo y disfrutando de esta serie, que en algún momento quise dejar de ver (pero no pude), no puedo dejar de pensar en el título de esta entrada: esclavos de nuestros actos, de nuestras palabras. Tomamos cientos de decisiones cada día, algunas de ellas pensadas, la mayoría automáticas, y así nos va. Una y otra vez rectificando, desdiciendonos, como cantan los Héroes del Silencio en la canción "La chispa adecuada":


"No se distinguir entre besos y raíces
no se distinguir lo complicado de lo simple
y ahora estas en mi lista de promesas a olvidar
todo arde si le aplicas la chispa adecuada"

Promesas a olvidar... Todo arde si le aplicas la chispa adecuada... Arda donde arda "Walter White", el protagonista de la serie, Vince Gilligan su creador, y los actores que encarnan a los personajes, a todos: Gracias.

Y recordemos que no vale no actuar, no hacer ninguna jugada para no equivocarte. Se te acaba el tiempo y pierdes de la peor manera posible, paralizado y con cara de tonto.




viernes, 20 de septiembre de 2013

Home, Casa, Hogar, Mare...

¿Donde está nuestro hogar, nuestra casa?

No me refiero al lugar físico donde vivimos; sino a aquel lugar, persona o cosa que nos hace sentir "a salvo, en casa". Como cuando yo jugaba al pilla pilla de pequeño y, llegaba a la "casa", donde no nos podían pillar (en Valencia, decíamos "mare" que significa madre, mama), donde estábamos a salvo, donde podíamos descansar y parar de correr.


Hace poco vi la película documental "Searching for a sugar man". (Aprovecho para recomendarla encarecidamente). Me sorprendió, mucho y para bien. En una de sus escenas alguien decía algo así como: "vivieron en 20 edificios diferentes, pero ninguno era un hogar", y me hizo reflexionar sobre la diferencia entre vivienda y casa (hogar).

Vivienda: Un lugar donde duermes o estás. No te apetece en especial estar, pero cuando tienes que irte a dormir vas.

Casa (Hogar): Es tu  refugio. No siempre ni a todas horas, pero quieres volver. En ella descansas, te puedes dejar llevar, puedes ser tú.



Y otra idea del documental que os he comentado: "el hogar es la aceptación". En tu casa eres como eres y, aunque te adaptes para convivir con los demás, como no te sientas aceptado, bienvenido, como no puedas dejarte llevar... deja de ser tu hogar para convertirse en tu vivienda.

¿Y que mas? Hay personas que son nuestra casa también. En cuya compañía uno se siente bien, aceptado, puede ser uno mismo. A esas personas se les llama amigos, aunque el tema de la amistad merece una o varias entradas adicionales.

¿Mas? Hay gente que siente su trabajo como su casa. En los tiempos que corren cada vez menos, pero hay afortunados que disfrutan de su profesión y hacen de su práctica, no un trabajo, sino un hogar ambulante.



¿Y mas? Vi hace poco un documental sobre Bobby Fischer (ex-campeón del mundo de ajedrez). Un documental muy malo, del canal Biografía. Lo único que me gustó fueron las imágenes de Fischer que no había visto.Y me fijé en algo relacionado con esto. Para él su único hogar era, no un lugar o una compañía, sino cuando tenia delante un tablero de ajedrez y/o un contrincante. Hay gente que hace de su hobby, deporte, campo de fútbol de su equipo... su casa.

Como decía al principio, en Valencia, en vez de decir "casa" jugando al pilla pilla, decíamos "mare" (madre). Y es que, el hogar donde casi todos aprendimos a apreciar lo bueno de la vida, fue junto a nuestra mama (y/o nuestro papa). No siempre lo hicieron bien, pero allí aprendimos el significado de donde queremos estar, de donde nos podemos refugiar.

Y nunca dejaremos de buscarlo.